
Aquí abajo, parte de una emotiva carta de su director, el queridísimo Don Héctor Alderete.

Sin alardear, el affaire JL - Seprin lo habíamos anticipado hace tres años. Prosigue Alderete.

En fin, más allá del fracaso total de su edición impresa, de su permanente batalla contra el idioma castellano y de su antisemitismo flagrante, Seprin ya ganó un lugar en nuestros corazones. Así que, una vez más: felicitaciones, chicos.
2 comentarios:
Belleza!
Pura belleza.
Publicar un comentario